El acuerdo entre Trump y Milei impulsa las exportaciones de carne, pero presiona los precios en Argentina

Ante el encarecimiento de la carne de res en Estados Unidos, Donald Trump recurrió a su aliado Argentina para reforzar el abastecimiento. La respuesta fue inmediata: las exportaciones argentinas avanzan este año a niveles sin precedentes.

Es un ejemplo claro de cómo el presidente puede moldear el comercio en función de sus intereses, incluso dentro de un acuerdo bilateral más amplio. La medida buscaba ayudar a contener los precios de la carne de res antes de las elecciones de mitad de mandato en EE.UU. Pero en Argentina, donde los exportadores priorizan cada vez más a los compradores estadounidenses —que pagan mejores precios— por encima de China, se está reforzando una tendencia que podría jugar en contra de Javier Milei de cara a su campaña por la reelección el próximo año.

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Las carnicerías argentinas están aumentando los precios mucho más rápido de lo que crecen los salarios, lo que ha llevado el consumo de carne de res —en un país donde el asado semanal se considera casi un derecho adquirido— a mínimos históricos.

”La apertura de un mercado de alto poder adquisitivo como el de Estados Unidos genera un efecto alcista porque converge el precio doméstico a la paridad de la exportación y eso sube los precios inmediatamente”, afirmó el economista Emmanuel Álvarez Agis, director de la consultora PxQ, con sede en Buenos Aires. Agregó que el ciclo ganadero agrava la situación al profundizar la escasez, ya que muchas vacas se destinan a la reproducción en lugar de enviarse al matadero.

En los 12 meses hasta mayo, el argentino promedio consumió 47,5 kilogramos de carne de res. Aunque el país sigue figurando, junto con Uruguay, entre los mayores consumidores de carne roja del mundo, se trata del nivel más bajo registrado en las últimas dos décadas, según la cámara del sector CICCRA.

Si bien el cambio en los hábitos alimentarios ha contribuido a esta tendencia de largo plazo, la CICCRA atribuyó la caída más reciente, de 6,1% frente al año anterior, al fuerte aumento del precio de la carne de res por encima del poder adquisitivo. El precio de la carne acumuló un alza del 50% en los seis meses hasta marzo, mientras que los salarios aumentaron apenas un 15% en el mismo período.

Donald Trump

Sin embargo, lejos de las dificultades que enfrenta Argentina, los beneficios del acuerdo comercial entre Trump y Milei ya comienzan a sentirse en EE.UU. El pacto elevó la cuota anual de exportaciones argentinas de carne de res libres de aranceles a 100.000 toneladas, frente a las 20.000 anteriores.

Eso representa una gran diferencia para Pablo Rivero, propietario de Don Julio, el asador más famoso de Argentina. Rivero está abriendo su primer bistró en el West Village de Nueva York, Graciela, y la ampliación de la cuota consolidó su acuerdo con un exportador para abastecerse de cortes provenientes de la Pampa que cumplen con sus exigentes estándares culinarios.

“Todas las decisiones que se toman en un negocio grande e importante se basan en múltiples señales positivas”, afirmó Rivero, cuyo restaurante de Buenos Aires suele figurar entre los mejores del mundo, durante una entrevista telefónica desde Nueva York. “Una de esas señales fue el aumento de la cuota: nos garantiza que podremos traer nuestra propia carne de calidad a través de nuestro proveedor”.

Mientras que en Argentina el ganado pasa gran parte de su vida alimentándose de pasto, en EE.UU. permanece más tiempo en corrales de engorde alimentado con granos. Los clientes de Graciela deberían percibir esa diferencia. “La carne estadounidense suele ser ligeramente más dulce, mientras que la nuestra tiene un sabor más intenso y profundo, además de una textura con mayor contenido de colágeno en cortes como el entrecot, las costillas cortas y el vacío”, explicó Rivero.

Pero la ampliación de la cuota también significa que las exportaciones argentinas a EE.UU. están creciendo de forma acelerada, pasando de cortes prémium a otros de menor valor destinados a hamburguesas y salchichas. Eso era precisamente lo que buscaba Trump y forma parte de una estrategia para contener los precios de la carne en EE.UU. en un momento en que las familias preparan las tradicionales parrilladas del verano y la inflación general alcanzó su nivel más alto en tres años.

Para Milei, a quien Trump respaldó durante un episodio de turbulencia financiera el año pasado, el acuerdo también cumple con la promesa de abrir nuevos mercados para los productores ganaderos. Los ganaderos argentinos, un sector clave dentro de su base de apoyo, llevaban años destinando la mayor parte de sus exportaciones de carne de res a China.

Las ventas de carne de res argentina a EE.UU. aumentaron un 204% en abril respecto del mismo mes del año anterior y alcanzaron un precio promedio de US$8,25 por kilogramo, según la CICCRA. En contraste, los envíos a China, donde los importadores pagaban apenas US$6,24 por kilogramo, se desplomaron un 32%.

El gobierno de Milei incluso patrocinó a comienzos de este año una misión comercial para que los principales frigoríficos argentinos promovieran sus productos en Los Ángeles, Chicago y Filadelfia. Intencionalmente o no, la selección argentina de fútbol también contribuyó a esa promoción al organizar grandes asados en los que se sirvieron enormes cortes de carne, provoletas y chorizos.

Directivos del Grupo Lequio, que opera varias plantas destinadas tanto al mercado interno como a la exportación, participaron en esa gira organizada por el gobierno por distintas ciudades estadounidenses.

El año pasado, cuando el cupo libre de aranceles de EE.UU. era mucho menor, Lequio exportó 3.000 toneladas: aproximadamente la mitad dentro de la cuota y el resto pagando un arancel del 26%. Solo en los primeros cuatro meses de este año ya alcanzó ese mismo volumen.

“El límite era justamente la cuota. Me guardaba la cuota para colocar al mejor valor posible para que rinda más la facturación”, explicó Santiago Escales, director de Exportaciones de Lequio. “Ahora ya no me fijo. Puedo vender el uno y el otro. No estás viendo si usas la cuota para este corte o para aquel. Entonces se le abre a uno un montón más de negocio”.

Sin embargo, pese a los esfuerzos de Trump, esos envíos todavía no alcanzan para compensar la escasez derivada de una industria ganadera estadounidense que se encuentra en su nivel más bajo en 75 años. Esa situación llevó el precio de la carne molida en EE.UU. a un nuevo máximo histórico en mayo.

Y para Milei, la imagen que proyectan estos nuevos acuerdos comerciales para los exportadores argentinos, combinada con unos precios internos cada vez más difíciles de afrontar —una tendencia que también se ha extendido al sector energético—, podría generar malestar entre millones de votantes de clase trabajadora.

Aunque durante décadas estuvieron acostumbrados al ritual de llenar la parrilla con carne de res, hoy, por el mismo dinero, los argentinos pueden comprar el doble de carne de cerdo o cuatro veces más pollo, según la Bolsa de Comercio de Rosario.

“Argentina era una excepción a nivel precio local y consumo: lo comparabas con otro lugar del mundo y era un abismo”, afirmó Escales. “Yo creo que tienen un poco más de lógica los valores que se pagan hoy por la carne local, por más que eso afecta el consumo y afecta un montón de cosas”.



Fuente: www.perfil.com

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